Mafalda
Somos de dedo flojo a la hora de hacer fotos. Por eso nos juntamos con miles (sin exagerar) cada vez que volvemos a casa después de un viaje. Prefiero tomarme 10 segundos y hacer fotos, que sólo una y descubrir más tarde que no salió bien. Por huevos de 15 que se hacen, 1 debe salir bien. Tengo 3 marcos en casa (dos grandes, uno pequeño) que están sin colgar porque nunca encontraba el tiempo para buscar 10 fotos (en los grandes caben 3, en el pequeño caben 4) de entre todas las que hemos hecho, y hoy (debe ser que este sea el fin de semana de terminar cosas inacabadas) he escogido unas cuantas, que igual no son las mejores, pero sí que cuando las estaba haciendo me quedé enamorada del paisaje. No pondré aquí fotos en las que sale MedioMelón o Menda, pero de nosotros he(mos) escogido dos de cada uno, de entre los mejores "momentos" de los viajes. Así Menda sale delante del fiordo Milford Sound o en una gruta en la Patagonia, y MedioMelón ha escogido justo la que se hizo nada más bajarse de la avioneta que nos hizo un tour por la cima del Monte Cook y en la Plaza Roja. En otras tres fotos que salimos juntos estamos delante del Reichstat en Berlín, subidos en el helicóptero que nos hizo otro tour por Manhattan y delante de Mordor, esto es... el Ngaurohe (aunque nosotros le llamábamos "Nurangoe", a saber cómo se pronuncia realmente).

Lo bueno de estas fotos es que cuando me aburra de verlas, mando a imprimir otras dentro de X años que seguro (y espero) tendré otras nuevas de otros sitios donde hemos ido de viaje. Ser un culo inquieto tiene esas ventajas ;)

En el tema paisajístico, the winners are:









El motivo: Dos de los sitios que cuando estás ahí, te das cuenta de lo pequeño e insignificante que eres. Las Cataratas de Iguazú y el Glaciar Perito Moreno.

El Cerro Torre y el Fitz Roy. Cuando estábamos por la zona nos dimos cuenta de que era verdad lo que todo el mundo decía, hacía mal tiempo y no íbamos a poder verlo despejado. Tuvimos tanta suerte de poder verlo en esas condiciones que ese día supe lo que significaba "tener una flor en el culo".

Qué bien se siente una cuando acaba cosas que estaban a medio hacer...
Mafalda
Yo ya conté por aquí que a la hora de repartir los genes artísticos, mi madre tuvo a bien no darme demasiados. No es que me ponga a compararme con mi hermana y diga: Yo soy de letras, ella de ciencias, yo escribo "mejor", ella peor, yo no tengo ni idea de coser/hacer punto/ganchillo/bordar... y ella sí. Yo realmente no tengo ese don artístico que impera en mi familia (en las mujeres) que el resto de las féminas tienen. Tanto mi madre, como mi abuela, como mi tía son grandes costureras, bordadoras, hacedoras de cosas de punto. Mi madre hace ganchillo que parece la tía una tricotosa, y verla hacer punto es una pasada, en serio, va tan rápido que no ves cómo va la lana para arriba o abajo y la aguja entra y sale. Mi hermana, en menor medida, también es una manitas, y hace joyería con piedras y abalorios y esas cosas. Que sí, meter una bola en un hilo y otra bola seguida de más bolas, es fácil, pero hacer que el conjunto quede bien, es más complicado, y mi hermana tiene esa "visión" de que si junta esta bola con este adorno metálico y le mete nosequémás, va a quedar muy chulo. Y no es que yo no haya querido aprender: Mi madre, cada verano, se ofrecía a enseñarme a hacer punto, y después de varias intentonas nos dimos cuenta de que no, yo no valía para eso. Lo más que he podido llegar a hacer fue algo mediocre en punto de cruz, y todavía perdura por ahí un mantelito de cuadros rojos y blancos que también "bordé" en el colegio, pero que tuvo que terminar mi madre, porque de lo contrario me iban a catear.

Hace tres navidades nos juntamos toda la familia materna, esto era, madre y tía, hijos de un lado con mujeres e hijos e hijas de otro lado con maridos. Mi hermana hizo pendientes y colgantes para todas, en plan "regalito" de amigo secreto, y yo pensé: Llegará un año en el que [por mis huevos] yo sea capaz de hacer algo parecido.

El caso es que el año pasado, allá por septiembre o así, empecé a mirar algo de "manualidades para torpes" y ví que el fieltro no era demasiado difícil de trabajar, no se deshilacha, no hace falta demasiada costura, y pensé: Tate, lo tengo, broches para todas las mujeres de la familia, voy a quedar como una reina. Investigué donde comprar fieltro y dí con una tienda diminuta en Barcelona, que fue todo un placer visitar: La Casa del Feltre. Me hice con varias planchas de colores de fieltro, bolas, un par de revistillas y me sorprendió que cuando yo llegué, había cola, cuando me estaba atendiendo, entraron como 4 personas más, y cuando yo me iba, por la misma calle bajaban dos chicas más que se dirigían allí porque una le iba diciendo a la otra que esa era la tienda. Entonces consideré que lo del fieltro era una buenísima idea, que me iban a quedar unos brochotes de cojones.

Mirando en internet, encontré el típico broche con forma de flor que pensé que estaba genial para mi madre, mi tía y mi abuela. Para mi hermana y mi prima buscaría otro modelo. Hay gente que hace virguerías, y tengo una envidia bien sana por el puntazo que sería ser capaz de fabricar de un cacho de tela, una cosa realmente chula. [Estos de la foto los podéis encontrar aquí]. También para mi madre quería hacer este otro, y que lo pudiera llevar en su bata del cole (porque se llama María y sé que le iba a gustar). La idea es de aquí.

Así que navegando, buscando ideas y ya con el fieltro en casa, hice un par de pruebas y me di cuenta de a) cortar el fieltro cuando es gordo cuesta un montón y b) ni de coña me iba a dar tiempo a hacer los broches para Navidad.

Yo otra cosa no soy, pero cabezona sí, un montón, y me jodía tener una caja llena de fieltro, de botones, cremalleras e hilos, lazos y demás, y que no los fuera a hacer nunca. El viernes encontré las agujas que necesitaba para los cierres de los broches y me dije: Ya te estás poniendo sí o sí a terminarlos.

Reconozco que no me voy a ganar la vida con ellos, pero pasé una tarde de sábado la mar de entretenida, con "Encuentros en la Tercera Fase "de fondo, la mesa empantanada de recortes, de agujas y cachivaches, peleándome con el gato para que no churrepetease los lazos que iba a usar y viendo que el primer broche me quedó como un truño pero sin el como, pero luego hice dos más que regalé a las hijas de unos amigos (y a las crías les encantaron, son los que llevan las mariquitas), otros dos más para mí y uno que está a medias (el de la cremallera) que igual esta tarde me pongo y termino.



El objetivo ahora es hacer tres para regalar en Mayo el día de la Madre a mi abuela, mi madre y mi hermana... y oye, si resulta que le cojo algo de tranquillo a esto, igual me lanzo y hago alguna cosa para mi sobrina ;)