Ya ni me sorprende, llevo año y medio trabajando con el mismo cretino y ya debería acostumbrarme a que cada vez que me voy de vacaciones, él, a los pocos días, se pone "misteriosamente" enfermísimo de la muerte, o su mujer, o su hijo, o su otro hijo, o se le muere la batería del coche porque sus hijos [y aquí viene la mejor excusa de la historia], con 4 y 2 años, le han robado las llaves del coche a la mujer, se han ido a la calle, han encontrado el coche aparcado, lo han abierto, han logrado introducir la llave en el contacto, lo han encendido, han sido capaces de encender las luces y los limpiaparabrisas, luego se han ido del coche, lo han cerrado, dejando, claro, las luces encendidas toda la noche, han vuelto a su casa tan panchos, y oh, maravilla de las maravillas, nadie se ha dado cuenta, o tiene movidas con el seguro de su casa o de su coche, o le intentan robar en el trastero de su casa, o tiene problemas con el aire acondicionado, o tiene miedo de que sus hijos pillen la gripe porcina, o le surja cualquier evento inesperado y sorprendente, que harían palidecer de envídia al mismísimo Iker Jiménez. Ahora es la garganta, estamos a Martes.... este dolorcillo le va a regalar 4 días de asueto, como si lo viera. Y no, ya no me sorprende, me irrita, me cabrea, tengo ganas de irme al baño e inflarme a llorar porque soy gilipollas. Muy gilipollas. Hasta los cojones de que en esta empresa de mierda premien la mediocridad, y gente válida (que la hay), tenga que apechugar con el trabajo de estos pencos de mierda.
Hoy duermo en pelotas, con la ventana abierta y el aire acondicionado a toda pastilla, a ver si con suerte me pillo una buena neumonía y me quedo en mi casa.
[Vale, ya te has desahogado, ahora ponte a trabajar]
